Después de la lluvia propone un refugio donde la naturaleza no se representa, sino que se percibe.
Es el instante en que la lluvia ha cesado y la selva vuelve lentamente a respirar. La luz atraviesa el follaje, las gotas permanecen suspendidas y el paisaje revela nuevas texturas.
El espacio invita a detenerse. El baño deja de ser un lugar de uso cotidiano para convertirse en un tiempo de introspección, donde el agua acompaña un proceso silencioso de pausa, contemplación y transformación.
La instalación de mariposas simboliza ese cambio constante que ocurre en la naturaleza y también en las personas. Suspendidas en el aire, evocan la metamorfosis como un proceso íntimo, donde cada pausa antecede a un nuevo comienzo.
El mural de Alejandra Ciganda interpreta la selva desde la emoción y el color. No busca reproducir un paisaje, sino transmitir su energía, integrando arte y arquitectura en una misma experiencia.
Las superficies minerales, los tonos verdes profundos, las gotas de luz suspendidas y los reflejos sobre el agua construyen una atmósfera donde naturaleza, diseño y bienestar encuentran un equilibrio.
Más que un baño, el espacio propone una experiencia sensorial inspirada en uno de los momentos más intensos de la selva misionera: el instante en que la lluvia termina y la vida vuelve a manifestarse.