Es ese instante donde lo tangible se vuelve emoción, donde el diseño no impone, susurra y donde cada elemento, como en la creación de un perfume, encuentra su nota justa.
En el corazón de este espacio nace un refugio íntimo y sereno. En este umbral, donde el diseño se funde con el alma, se despliega un espacio concebido para sentir, donde las curvas acarician y lo etéreo contiene apenas la poesía del aire.
Las envolventes respiran en tonos arcilla y oliva, como si conservaran en su superficie el eco de una historia antigua. Estantes de aromas, como alquimia secreta, esperan ser descubiertos. En la profundidad, un mural de autor: puerta imaginaria a un tiempo sagrado donde nace el perfume.
Trabajos de electricidad
Colocación de mural